De entre todos mis nombres, llámame como desees. Sí, sí, hazlo; dibújame con
hielo las líneas que tu deseo susurre entre tus sábanas… Puedes leerlo: esa
línea fría que empapa tu cama, éso, soy yo. Llámame esta noche y búscame en
cuantos ojos quieras. Ámame, pues ya debes saberlo: terminarás por amarme.
Cuanto puede llegar a decir un simple nombre....
ResponderEliminarPura prosa poética. Sigue escribiendo, no pierdas esta bella costumbre.
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