Aunque todos los meses
sean míos, hoy empieza mi mes. Te convertiste en mi ciudad y no he dejado de
pasearme en ti jamás, ni de ver en ti otras caras más borrosas que el humo de
tus cigarros, que dejaban atontada mi sonrisa de cría, cría enamorada. Hoy mi amor es distinto. Hoy mi corazón sigue
aquí. Sé que a menudo he suplicado recorrerte y sin embargo en ninguno de
nuestros viajes me sentí tan ansiosa y viva como hoy. He vuelto al laberinto que
me abriste y, mientras se lo abría a otros ojos deseosos de perderse, las viejas
paredes de nuestra historia latían en mis dedos, en mis pies descalzos, en mí. Y
es que es inevitable pensarlo así, pensar que hablar de latir es recordarte
batiéndote entre mis manos y los más bellos lugares me atan a ti. Las amapolas
blancas me enseñaron que los recuerdos huellen a libertad; las rosas, que la
pasión y las espinas son eternas amantes, que las flores han de clavarse en el
corazón. Y yo... deseo cultivarlas, no me preguntes la razón.
Tú crees que no, pero uno siempre puede bautizarse en agua sucia y llegar al cielo. Recuérdalo, hoy empieza mi mes: vuelvo a nacer y vuelve a nacer mi vida conmigo.
f.
Tú crees que no, pero uno siempre puede bautizarse en agua sucia y llegar al cielo. Recuérdalo, hoy empieza mi mes: vuelvo a nacer y vuelve a nacer mi vida conmigo.
f.
Dale la bienvenida a tu mes, a tu año, a tu vida. La fortuna empieza donde se consumió el humo del último cigarro.
ResponderEliminarDesvirgo con este la sección de comentarios de esta tumba de palabras, bienvenida al mundo de las letras profanas, del registro de los sueños.
Welcome home, little wolf :3