Una
de esas tantas tardes en que te he querido besar
y he vuelto a no hacerlo
me
preguntas cómo distingo las estrellas en el cielo.
Aprendemos a mirar,
los ojos
adiestrados trazan líneas sobre el negro de la eternidad
distante.
Lo sé porque aprendí a mirar mirándote,
los ojos adiestrados dibujan constelaciones sobre las espaldas pálidas
que nunca han tocado.
Atlántida, mi estrella antártica,
es tan fácil perderse
... para el que al menos una vez
ya se ha encontrado.

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