jueves, 9 de agosto de 2012


“Tuvimos que tirarle piedras – sollozó Ayra –. Le dije que se fuera, que era libre, que ya no la quería. Que se marchara a jugar con otros lobos, los oíamos aullar y Jory  dijo que en los bosques había muchos animales, así que podría cazar y comer ciervos. Pero aún así me seguía, y al final tuvimos que tirarle piedras. Yo le di dos veces. Lloró y me miró de una manera que me hizo sentir vergüenza, pero era lo que tenía que hacer, ¿verdad?”

(Juego de Tronos, de G. R. R. Martin)

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